
La Argentina es el principal productor de aceite de oliva del continente, y elabora cuatro veces lo que consume. Pero buena parte de lo que exporta se despacha a granel a España, donde lo mezclan con aceites locales, lo embotellan, y lo exportan como ibérico, a valores 40% superiores, incluso hacia América, que importa el 95% de lo que consume.
Las olivícolas locales prefieren evitar tanta vuelta y poner sus propias botellitas en las góndolas de los países de la región, embolsando el gran margen adicional que eso implica. Y, más allá del trabajo comercial y de marketing que hace falta para imponer en los mercados las marcas de origen argentino, quieren que el Estado las ayude.
En febrero pasado, pedían que les quitaran el 5% de retenciones a la exportación que paga tanto el aceite envasado como a granel, dado que les habían quitado los reintegros, del 5% y 2,5%, respectivamente. Hoy, dicen que eso no alcanza. Según la Federación Olivícola Argentina (FOA), en el primer semestre los despachos del sector (entre aceites y aceitunas) cayeron a la mitad. “Si en octubre la floración no es la adecuada, van a cerrar la mitad de los campos”, advierte Luis Arata, presidente de la entidad.
Según el directivo, el sector precisa hoy que le devuelvan los reintegros, pero en torno del 15%, amén de que le quiten las retenciones. “Prácticamente todo se envasa en el lugar de origen, es una actividad muy importante para las economías regionales, y en algunos casos, como en Catamarca, donde emplea a 5.000 personas en forma directa y a 5.000 cosecheros, es una de las tres mayores fuentes de empleo”, dice Arata.
Más detalles en www.cronista.com "Negocios del Campo" 24/08/09

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